• Daniela Escobar y Montserrat Fernández

Homenaje a Amalia Villa de La Tapia a través del rescate de la revista Feminiflor

Gracias al Fondo de Mujeres Bolivia Apthapi-Jopueti, Utama. Comunidad de lectores realiza una investigación de rescate y visibilización de la primera agrupación de mujeres periodistas en Bolivia, Centro Artístico e Intelectual de Señoritas de Oruro, a través de su revista Feminiflor (1921-1923), celebrando además el centenario de sus publicaciones. Esta agrupación se constituye como la primera de una generación de mujeres bachilleres que utilizó la escritura como un medio de expresión y, en algunos casos, como una profesión.

La revista Feminiflor No. 18 (Año II, Oruro, diciembre de 1922) se dedica a homenajear a la primera aviadora sudamericana y boliviana: Amalia Villa de La Tapia, que nació en Potosí el 22 de junio de 1893 y falleció el 4 de marzo de 1994 en Cochabamba, a los 101 años. Sus padres fueron Eduardo Villa Díaz y Ernestina de La Tapia; vivió su infancia en Bolivia y residió gran parte de su vida en Perú, donde estudió y se graduó como profesora. Luego entró a la Escuela de Aviación Civil de Bellavista y obtuvo su brevete de aviadora el 15 de marzo de 1922.

Al cumplirse cien años de este evento, Utama rescata el homenaje que le hace la revista Feminiflor, conformado por un texto de Betshabé Salmón y la transcripción de dos noticias de la prensa peruana acerca de este acontecimiento.

 
Homenaje a la primera aviadora nacional

Betshabé Salmón Fariñas


La aviación en nuestra patria ya no será un sueño, sino una realidad, una hermosa realidad tanto tiempo deseada, tanto tiempo acariciada en la mente de todo boliviano porque significa una fuerza más para vencer y reconquistar la integridad de nuestro territorio.

Desde algún tiempo, el entusiasmo que sentimos por la aviación va acrecentándose y comenzamos a darle la verdadera importancia que tiene para nuestro futuro. Está demostrado que no faltan hombres bolivianos que atrevidamente se lancen a luchar con las fuerzas de la naturaleza, que en su tiempo nos parecieron indomables en Bolivia, y hemos visto ya con alborozo valientes pilotos surcando los aires bolivianos.

Y en el momento en que la mujer boliviana empieza a reclamar sus justos derechos, cuando trata de educarse e instruirse para dejar de ser la inconsciente subordinada al último capricho de otro que se dice ser el superior, y cuando quizá más se duda de sus esfuerzos y se la tacha de un feminismo mal entendido, surge el nombre de la gentil y valiente aviadora, señorita Amalia Villa de La Tapia, honra y orgullo no solo de Bolivia, sino de todo el continente sudamericano.

No hay palabras suficientes para enaltecer obras tan grandes como la suya y toda manifestación palidece.

Amalia Villa de La Tapia es el más alto exponente de la mujer; es la esperanza hecha realidad de la mujer que, cuando dice “yo quiero”, no hay imposibles, no hay resistencia y triunfa, “que triunfar es ser grande”.

Lleguen a la señorita Villa de La Tapia los sentimientos más sinceros de admiración que le tributa el Centro Artístico e Intelectual de Señoritas, ¡por su esfuerzo, por su voluntad inquebrantable, por su valor de mujer!


Críticas extranjeras del examen en los vuelos de la señorita Amalia Villa de la Tapia

Hacemos ver a nuestros lectores la equivocación profunda que tuvieron los diarios de la ciudad de los reyes, al considerar a nuestra primera aviadora nacional como peruana, hallándose perfectamente comprobado su nacimiento en Potosí y sabiéndose de sobra el conocido origen boliviano de sus antecesores, la familia De La Tapia.


De la revista ilustrada Mundial

El miércoles en la tarde, en el aeródromo de la Escuela Civil de Bellavista, rindió sus últimas pruebas en un vuelo, sola, la señorita Amalia Villa de La Tapia, la primera aviadora peruana y quizá sudamericana que emprende el dominio del aire.

Había ansiedad en los ánimos de maestros, periodistas y alumnos que contemplaban la prueba, pero la simpática aviadora puso tanta elegancia en su décollage y fue tan majestuoso su vuelo que la concurrencia se tocó de orgullo al poder constatar una cualidad más en la mujer peruana. Ya poseía esta la belleza legendaria de su tipo, con la abnegación que sabe llevarla hasta el martirio, la gracia y el ingenio que la saben hacer irresistible, le faltaba comprobar el arrojo y la serenidad que conducen a la gloria.

El momento del aterrizaje fue momento de emoción estética. La intrépida aviadora con gesto de maestro ganó más altura para demostrar su dominio de la máquina, e inició un descenso majestuoso como si rodara una máquina por una escalinata invisible, tal vez la ruta mágica a los dominios divinos del ensueño.

Tal era el triunfo que correspondía a quien fue discípula del inolvidable piloto José Romanet, que supo poner en sus manos pericia y en su espíritu fortaleza varonil para arrastrar las dificultades de todo orden que supone el aprendizaje de la aviación para una mujer en el Perú.

Mundial ofrece al público el retrato de la intrépida aviadora y se complace en unir sus felicitaciones a las de sus profesores, compañeros y amigos, que acudieron a presenciar el primer esfuerzo de la mujer americana para la conquista del espacio.


La primera aviadora sudamericana

Del periódico El comercio de Lima, 16 de marzo de 1922


La señorita Amalia Villa de La Tapia, una de las más distinguidas y aprovechadas alumnas de la Escuela Civil de Bellavista, ha dado un triunfo más a la aviación nacional. Hasta ayer la aviación sudamericana anhelaba contar entre sus cultivadores a una mujer y le ha tocado al Perú la suerte de ofrecer a la primera aviadora.

En efecto, la señorita Villa de La Tapia es la primera mujer que ha volado sola en la América del Sur, y ese vuelo lo efectuó en la tarde de ayer, en el campo que posee la compañía nacional aeronáutica, a inmediaciones del pueblo de Bellavista. La señorita Villa de La Tapia realizó su “solo” piloteando una máquina Curtis JN-4 de 100 hp en forma brillantísima. En todas las fases de su vuelo demostró una gran seguridad en sus comandos y una verdadera serenidad, mereciendo, al descender de la máquina que piloteaba, las más calurosas felicitaciones de la dirección y cuerpo docente de la escuela, la que nos manifiesta que el vuelo de la señorita Villa de La Tapia ha sido inscrito con el calificativo de sobresaliente.

La señorita Villa de La Tapia ha hecho su instrucción bajo la dirección de los profesores del Instituto de Bellavista, señores José Romanet y Lloyd Moore.

Recibió sus primeras lecciones del recordado e intrépido piloto francés desaparecido, siendo el experto y notable piloto americano, capitán Lloyd Moore, quien completó su instrucción con celo, método y tino que tanta fama le ha conquistado.

El vuelo de la señorita Villa de La Tapia fue presenciado por un numeroso público, que le tributó una calurosa y simpática manifestación.


Fuente: Revista Feminiflor, Año II, Oruro, Bolivia, diciembre de 1922, No. 18. (Transcrito y editado por Utama. Comunidad de lectores).

 

Utama quiere destacar dos gestos feministas en este homenaje de Feminiflor: el primero se encuentra en el texto de Betshabé Salmón cuando, al exaltar el interés por la aviación como una marca de progreso, establece también la presencia de la mujer boliviana, que a través de la educación y la instrucción puede reconocer la falacia de la superioridad en un sujeto hegemónico. El afán por dar oportunidades educativas a las mujeres puede rastrearse en prácticamente todos los países de América del Sur y Central y tiene su origen en el feminismo de la primera ola, donde las mujeres llamadas sufragistas reclaman una ciudadanía en todo igual a la del hombre, comenzando por el derecho al voto o a la patria potestad de los hijos.

No obstante, las mujeres del Centro Artístico y Cultural de Oruro sienten que deben distanciarse de ese movimiento al considerar las medidas de las sufragistas como extremistas y poco femeninas, de ahí que las denominen un "feminismo mal entendido". Para ellas, una mujer es ante todo madre y esposa, a lo que añaden compañera igual a su par, el hombre. Para lograr ser compañera y no subordinada es que la mujer debe educarse y cultivar su espíritu, siendo Amalia Villa de La Tapia un ejemplo de lo que se puede lograr con el estímulo adecuado. Además, las revistas que ellas publican tienen justamente el fin de difundir las hazañas de mujeres extraordinarias que no se limitan exclusivamente al cuidado de sus familias. Estas publicaciones se replican a nivel continental, sobre todo entre agrupaciones de mujeres de clase media que tuvieron acceso a una mejor educación.

El segundo gesto feminista del homenaje se presenta en el rescate de dos noticias de la prensa peruana para enmendar el error al señalar la nacionalidad de la primera aviadora, pues en ellas se afirma que Amalia es peruana. Para las redactoras de Feminiflor, es importante aclarar este dato porque su logro revaloriza la participación de la mujer boliviana en el espacio público, en una época en la que el rol de la mujer se limitaba a la esfera del hogar y del cuidado. Por tanto, si bien la aviadora excede el rol esperado para ella siendo mujer, esta hazaña logra despertar un interés en los dos países que disputan su nacionalidad, en tanto la figura de la primera mujer aviadora implica insertarse en una modernidad muy deseada en la época, sobre todo entre los gobiernos de corte liberal.

En ese sentido, es significativo identificar en el discurso de la prensa de la época estereotipos utilizados para describir la presencia de la mujer en el espacio público. Nótese que en la noticia de la revista ilustrada Mundial se evidencia, en primer lugar, el tutelaje que se creía necesario cuando una mujer manejaba maquinaria; es decir, Amalia es la primera mujer que maneja un avión sola, sin la tutela de un guía. En segundo lugar, la noticia muestra los atributos ideales de una mujer: belleza, abnegación, martirio, gracia e ingenio; Amalia Villa de La Tapia no solo los encarna, sino los completa con arrojo y serenidad, dos cualidades que fusionan la valentía con la racionalidad, usualmente atribuidas a los hombres. Finalmente, la noticia señala la fortaleza varonil en el espíritu de Amalia, revelando el estereotipo de que su habilidad para superar las dificultades ante el aprendizaje de la aviación, oficio considerado “de hombres”, pertenece al universo de lo masculino.

De esta manera, el discurso de la prensa exhibe la tensión que representa la figura de Amalia Villa de La Tapia, ya que pone en crisis los límites de la agencia de las mujeres, esto es, su capacidad de acción, y comienza a sacarlas del exilio del hogar o la esfera privada. La reacción ante los logros de Amalia se evidencia ambivalente: una mujer que logra dominar una máquina de esas características es un símbolo de progreso -no es casual que Perú y Bolivia se disputaran su origen-, pero es también una rareza frente a los roles de género establecidos y hasta una amenaza. Otro ejemplo de esta tensión se puede encontrar en el número 100 de la revista ilustrada Mundial del 14 de abril de 1922, cuando en la sección Impresiones de Arte vuelve a aparecer Amalia Villa de La Tapia ante un grupo de periodistas y artistas y suscita esta descripción ambivalente de su persona:

“Rubia, elegante, con un aire de decisión y voluntad, de firmeza en los claros ojos, el nombre de la señorita Amalia Villa de La Tapia nos ponía frente a la primera aviadora peruana. Idea muy diversa nos habíamos forjado leyendo en los periódicos la hazaña de la primera mujer que se aventurara sola por nuestros cielos. Nos parecía encontrar en ella una personalidad física muy opuesta a la fragilidad elegante, a la delicadeza femenina que teníamos delante y nos intrigaba aún más la idea de que, aparte de una interesante recitadora de salón, hubiese en ella también una artista, una pianista adorable”.


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